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Pacientes étnicos

En ciudades cosmopolitas es normal que encontremos en las consultas un crisol de razas y esto nos lleva a especializarnos cada vez más. Los procedimientos estéticos están a la orden del día y los pacientes de otras nacionalidades representan el 60% de nuestra consulta, con predominio latinoamericano, asiático y ruso.

Facial

Cuando hablamos de mujer latinoamericana, las peticiones más frecuentes son los tratamientos para el cuidado de la piel, la rinomodelación y las arrugas. En general son rostros menos flácidos, con menos manchas, más angulosos y más grasa en sus compartimentos faciales, característica que contrarresta el paso del tiempo. Sin embargo, según el país, hay narices anchas, cartílagos nasales débiles y una piel más homogénea y satinada en Centroamérica o, pieles morenas y rostros más exóticos en Sudamérica por el mestizaje.

“Según mi experiencia, los rostros asiáticos están en lo más alto del ranking a la hora de resistir el paso del tiempo, es decir, llevan mucho mejor el paso de los años, ya que la flacidez facial aparece a edades más tardías y presentan menos arrugas, tanto de expresión como de reposo”, asegura la Dra. Paula Andrea Benítez, medico estético y añade, son los rostros “con mejores labios, porque tienen mucho volumen, una forma muy definida y bocas no muy grandes”.

“Sin lugar a duda los asiáticos son la envidia de los occidentales, aunque también es cierto que esas pieles de ‘porcelana’ se dan en un porcentaje menor del que nos imaginamos”, añade la doctora. Su mayor desventaja es que son pieles con mucha predisposición al acné y que, al ser rostros con mayor cantidad de grasa en los párpados, tienen su consiguiente caída a partir de los 25 años, mientras que la caída del párpado superior en occidentales es a partir de los 35-40 años, afirma esta especialista.

Por su parte, los rostros caucásicos presentan más predisposición a las manchas, la flacidez, las arrugas finas y la piel deshidratada. “Son los rasgos más frecuentes que encontramos en esta etnia, sin olvidar que, cuanto más clara sea la piel, mayor deberá ser la protección facial”, apunta.

Si hablamos de pieles africanas, “estas son más delicadas en cuanto su predisposición a la hiperpigmentación y/o manchas, sin embargo, juegan con gran ventaja porque tienden menos a la flacidez y conservan mejor la hidratación”, señala la Dra. Benítez.

“Los latinoamericanos son menos flácidos, presentan menos manchas, son más angulosos y presentan más grasa en sus compartimentos faciales, característica que contrarresta el paso del tiempo”, asevera. Sin embargo, según de qué país de Latinoamérica provenga la persona, “podemos encontrarnos con narices anchas, cartílagos nasales débiles y una piel más homogénea y satinada en Centroamérica o, por ejemplo, pieles morenas y rostros más exóticos en Sudamérica por el mestizaje”, diferencia esta doctora.